María Fernanda Quesada venció su temor de viajar sola

María Fernanda Quesada, Estudiante de Química

¿Por qué deberías de viajar sin compañía alguna vez en la vida?

Cuando planifiqué mi viaje solo estaba segura de una cosa, que viajaría sola, tenía un poco de miedo, pero la adrenalina le ganaba a ese miedo. En poco tiempo, un mes, planifiqué la mayor experiencia que he tenido en mi vida, busqué un tiquete de avión y posteriormente, un hotel que me diera lo que necesitaba, y unos cuantos tours, ¿mi destino? San Andrés, un sueño que tenía desde niña, conocer el maravilloso mar de los siete colores.

Dos meses después de tener todo en orden, viajé a Colombia y me adentré en una aventura llena de adrenalina y buena vibra. Al llegar a la Isla, recogí mi maleta, tomé un taxi y le indiqué al chofer el hotel al cual me dirigía, él, muy amablemente me contó algunas cosas sobre el lugar. Una vez en el hotel, avisé a mi familia que me encontraba bien, dejé mis maletas, y me fui a caminar por el lugar y la playa, no podía creer lo maravillosa que era la playa, aún no encuentro una así en Costa Rica, es increíble lo mágico que es el Caribe.El segundo día fue, quizás, el día que marcó de una manera impresionante mi viaje, viajé por aproximadamente 40 minutos en una lancha para conocer Johnny Cay, y los demás cayos de la isla. Johnny Cay estaba llena de buena vibra, el recibimiento del encargado era “Aquí, en este pedacito de tierra, solo hay tres cosas: cocteles, pescado frito y negro, y no se pueden ir sin probar las tres”, pero estaba equivocado, faltaban dos cosas por agregar, la belleza natural y la simpatía de la gente que habitaba el cayo por aproximadamente 10 horas diarias.  En este lugar entendí, que viajar sola me daba las herramientas de conocer a profundidad una cultura, un pueblo que se mueve gracias al turismo, a sus belleza natural, a la calidez humana, no solo de los colombianos, los turistas también.

La visita a los tres cayos siguientes, los realicé con una familia de colombianos proveniente de Medellín y una pareja de panameños, ellos me acogieron como la chica menor del grupo, en este lugar tuve la oportunidad de nadar con mantarrayas y recibir besos y abrazos de las mismas, hacer snorkel en un acuario maravilloso, y cruzar caminando en el mar de un cayo a otro, el reggae, los cocteles, y una vez más la belleza de los arrecifes hacían de Rose Cay y Haynes Cay algo maravilloso. Durante los demás días, me dediqué a socializar con la gente del pueblo, comprar recuerdos, conocer parques, caminar por los boulevards, charlar con turistas, hasta que llegó el día de volver a Costa Rica, me vine con una gran tristeza, y unas grandes ganas de volver a San Andrés, y repetir una y mil veces más lo mismo con distintos destinos.

Viajar sola, para mí, significó que no importa el lugar del planeta donde me encuentre, siempre voy a tener la posibilidad de conocer nuevos amigos, nuevas personas, y sobre todo, conocer un poco más de mi misma; relacionarme de una manera más personal, no tan turística con las personas del lugar; ese sentimiento increíble de libertad, de hacer lo que quiero hacer porque sabía que podía, era realmente maravilloso, no conocía a nadie, ni había tenido contacto alguno, fue liberador; entender que significaba para ellos que un tico estuviera ahí, después de que nuestras visitas se disminuyeron considerablemente en la Isla; lo saludable que es valorar el tiempo a solas, lo que permite conocernos, y sobretodo, aunque fue poco tiempo, tanta distancia y la no comunicación inmediata con mis familiares en Costa Rica me recordó en cada instante el aprecio tan grande que siento por ellos.

Un comentario sobre “María Fernanda Quesada venció su temor de viajar sola

  1. Excelente que te hayas llevado tan maravillosa apreciación de mi pedacito de tierra, un lugar recóndito en tan extenso mar..
    Gracias Mafe espero tu pronto regreso ??

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